Carta enviada por Cuauht?moc C?rdenas a la escritora Elena Poniatovska.
Elena:
En la edici?n del diario La Jornada (p?gina 😎 del 10 de septiembre aparece una nota encabezada “Marcos y C?rdenas no apoyaron a AMLO por envidia”, en la cual se te atribuye, entrecomillada, la siguiente expresi?n: “Si estos tres personajes [en el texto de la nota se agrega a Patricia Mercado] se hubieran sumado, si no se hubieran echado para atr?s, no habría la menor duda del triunfo de L?pez Obrador, pero no lo hicieron por envidia”.
No me corresponde hablar de las razones de Patricia Mercado ni del subcomandante Marcos para haber adoptado las posiciones que adoptaron frente al proceso electoral reciente, pero puedo asegurarte que no fue la envidia lo que los motiv? a actuar como lo hicieron, sino que, entre otras cosas, s?lo ejercieron su derecho a pensar diferente.
En lo que a mí respecta, tu talento y trayectoria me obligan a darte una respuesta, obligadamente larga, de porqu? no particip? en la campa?a de la coalici?n Por el Bien de Todos ni participo en la Convenci?n Nacional Democr?tica, que empieza por decirte que la envidia no ha tenido lugar hasta ahora en mi conducta, ni pública ni privada, y que nunca me he echado para atr?s frente a los compromisos que he asumido a lo largo de una ya larga vida.
Con Andr?s Manuel he compartido por a?os prop?sitos y episodios importantes de la lucha por la democracia en nuestro país. Nunca exigimos incondicionalidad ni subordinaci?n en nuestra relaci?n. El trato en los muchos encuentros de los dos, puedo decirte, ha sido cordial y respetuoso.
Mis desacuerdos o desencuentros con ?l no son de car?cter personal. Las diferencias que existen entre ambos son relativas a las formas de hacer y entender la política y sobre algunos aspectos program?ticos, acentuadas, ciertamente, cuando se trata como hoy de los destinos del país y a partir de que se iniciara el proceso que debía conducir a la pasada elecci?n del 2 de julio y respecto al cual ambos definimos con anticipaci?n y públicamente nuestras posiciones frente al país y a la ciudadanía, ?l a trav?s de sus “20 puntos”, sus “50 puntos” y del libro Un proyecto alternativo de naci?n, yo mediante la publicaci?n de Un M?xico para todos, de autoría colectiva. Aun con esas diferencias, mi voto fue por todos los candidatos de la Coalici?n, como en su momento lo hice público.
Una de las discrepancias que resaltaría de esas publicaciones es con relaci?n al juicio que hace, sin mencionar nombres, de la digna y firme defensa del principio de no intervenci?n y de la paz que hizo Adolfo Aguilar Zinser como miembro del Consejo de Seguridad de la Organizaci?n de las Naciones Unidas.
Al respecto, Andr?s Manuel escribi?: “Despu?s del triunfo de Vicente Fox, nuestra política exterior se ha conducido con desmesura. El resultado m?s notorio ha sido la afanosa intervenci?n en el Consejo de Seguridad de la Organizaci?n de las Naciones Unidas (ONU) que en la pr?ctica s?lo vino a complicar aún m?s nuestra situaci?n internacional”, lo que me lleva necesariamente a preguntar si la política exterior de M?xico debe plegarse incondicionalmente a la de Estados Unidos con el fin de no complicarse y olvidarse entonces de la defensa de los principios, de tomar decisiones soberanas en funci?n de los intereses del país y de la dignidad misma de la naci?n, que gobierno y ciudadanos estamos obligados a respetar y a hacer valer.
Se dice tambi?n en ese proyecto: “Los sue?os de ver a M?xico como gran protagonista en el concierto de las naciones son s?lo eso: espejismos protag?nicos para alimentar ambiciones personales que nada tienen que ver con el país real”, lo que me lleva a pensar que se quieren desconocer los logros de la política exterior mexicana como, entre otros, la aprobaci?n por amplísima mayoría de la Carta de Derechos y Deberes Econ?micos de los Estados, el reconocimiento del derecho de los Estados a su mar patrimonial o la participaci?n en el Grupo Contadora para lograr la pacificaci?n de Centroam?rica, que implicaron el despliegue de una gran actividad —y si se quiere llamar protagonismo— de la diplomacia mexicana.
Encuentro como una grave omisi?n de un candidato presidencial no tomar posiciones claras y públicas respecto a cuestiones importantes, tanto del momento como con consecuencias hacia adelante.
Puedo citarte los casos siguientes respecto a los cuales Andr?s Manuel no se pronuncia todavía y que quienes consideramos prioritaria la lucha por el rescate y ejercicio pleno de la soberanía y por la cabal vigencia de un Estado de Derecho estimamos fundamentales: no ha habido una toma de posici?n en relaci?n a los contratos de servicios múltiples de Petr?leos Mexicanos; tampoco respecto a la ilegal prisi?n y la extradici?n hace unas cuantas semanas de seis ciudadanos vascos.
Sobre la iniciativa Sensenbrenner, que de llevarse a la pr?ctica vulnerar? los derechos de miles o millones de mexicanos en exilio forzado en Estados Unidos; la mayor y excesiva militarizaci?n de la frontera común del lado norteamericano, que constituye, sin lugar a dudas, un acto inamistoso hacia M?xico; la iniciativa del Área de libre comercio de las Am?ricas del presidente Bush y la propuesta alternativa de promover un acuerdo continental de desarrollo.
La iniciativa de ley de sociedades de convivencia, bloqueada en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal en los primeros tiempos de su gesti?n; la falta de tacto y de oficio diplom?tico en las relaciones del gobierno mexicano con los gobiernos y Jefes de Estado de Cuba, Venezuela, Argentina y Bolivia.
Reconocer?s que en el círculo de colaboradores cercanos de Andr?s Manuel se encuentran algunos de los que instrumentaron el fraude electoral y la imposici?n en 1988 desde el gobierno, el Partido Revolucionario Institucional, la C?mara de Diputados y la Comisi?n Federal Electoral, que impuso la banda presidencial a Carlos Salinas el 1 de diciembre de 1988.
Adem?s, el que instrument? la privatizaci?n del Canal 13 de la televisi?n; el que ha declarado que el proyecto econ?mico de Andr?s Manuel es el mismo que el de Carlos Salinas; el que pretendi? promover la reelecci?n de ?ste. Pero a ninguno, que se sepa, ha pedido Andr?s Manuel explicaci?n sobre su cambio de piel política y ninguno la ha dado públicamente.
Este mismo grupo es el que ahora, con algunas adiciones, acompa?a a Andr?s Manuel en sus nuevos proyectos y el de quienes podría pensarse que formarían parte de su gobierno, que no sería por sus antecedentes y falta de deslindes, un gobierno identificado con los principios y las luchas del PRD y de manera m?s amplia con aquellos de la izquierda mexicana.
S?lo para argumentar sobre uno de los casos: de seguirse la política econ?mica del salinato, se proseguiría con la enajenaci?n del patrimonio estrat?gico de la naci?n y con el desmantelamiento de la planta productiva, se pondría en pr?ctica una política entreguista en lo econ?mico y de subordinaci?n en lo político, se profundizaría el desastre productivo y social del campo mexicano, se mantendría acrecentado el flujo migratorio masivo hacia Estados Unidos y se haría cada vez m?s agudo el proceso de concentraci?n de la riqueza en pocas manos.
Por otra parte, no se podr? decir que no manifest? oportuna y públicamente mi desacuerdo con la postulaci?n por parte de la coalici?n Por el Bien de Todos, de la que el Partido de la Revoluci?n Democr?tica fue el eje, de candidatos con posiciones públicas contrarias a los principios del PRD, que nunca se deslindaron de sus pasados políticos ni han explicado las razones de su traslado al PRD o c?mo concilian un pasado antag?nico con los principios del PRD al haber aceptado una candidatura de ?ste, que no los representa por sus trayectorias y posiciones políticas públicas.
Ahí est?n, como muestra, algunos que fueron candidatos y otros que ya son legisladores en funciones. En este caso, voces como la mía y las de muchos otros que s?lo demandaban congruencia, fueron simplemente ignoradas.
•••
En los últimos días de mayo hice público un documento a trav?s del diario La Jornada denominado “Viendo hacia adelante: un camino democr?tico y progresista para M?xico”, en el cual planteaba algunas cuestiones que me parece fundamental que se lleven a la pr?ctica en el pr?ximo sexenio, que pudieran ser consideradas por los candidatos entonces en campa?a.
No merecieron la mínima observaci?n, ni en sentido negativo ni en positivo, por parte del candidato de la coalici?n y la misma actitud de ignorar críticas, discrepancias e incluso planteamientos coincidentes con su línea política recibieron muchos de aquellos que por largo tiempo han militado en el campo progresista.
Digo en ese documento —y te lo reitero ahora— que al no haberse dado relevancia a la presentaci?n y discusi?n de propuestas y compromisos por parte de los candidatos a lo largo de los meses de campa?a, se hace necesario insistir en pensar y discutir el país que queremos, por encima de todo y antes que nada, así como en cambiar radicalmente la forma de hacer política, subordin?ndola a un proyecto de país y no a la simple ambici?n de poder o a la toma coyuntural de decisiones.
Entre las cuestiones b?sicas que no se discutieron en el ir y venir de las campa?as estuvo la continuidad de la reforma electoral, que despu?s del 2 de julio y ante los serios cuestionamientos que se han venido haciendo a la calidad del proceso electoral se ve aún m?s urgente, ya que a pesar de los muchos cambios que ha sufrido la legislaci?n correspondiente, continúa inconclusa.
La gente reclama reducir y transparentar los gastos de las campa?as; reclama que se llame a las cosas por su nombre, empezando porque las supuestas precampa?as se reconozcan como campa?as en la ley y en los c?mputos de gastos y tiempos electorales; reclama abrir la posibilidad de candidaturas ciudadanas que no tengan que pasar necesariamente por la aprobaci?n y gesti?n de los partidos políticos.
Adem?s, facilitar el registro de nuevos partidos políticos, sin que el registro represente acceso autom?tico a la asignaci?n de dineros públicos; restituir en la ley la figura de las candidaturas comunes; reunir en no m?s de dos momentos dentro de un sexenio, los procesos electorales federales, estatales y municipales; y establecer las dos vueltas en las elecciones, tanto presidenciales como legislativas.
En materia de reforma electoral, la medida m?s efectiva, aquella donde se encuentra la principal respuesta a las exigencias populares, la reforma m?s de fondo es hacer equitativos los tiempos en los que partidos y candidatos tengan acceso a los medios electr?nicos de comunicaci?n, así como acotar los periodos en los que pueda hacerse propaganda dirigida al público, prohibi?ndose a partidos, candidatos y particulares comprar tiempos en los medios electr?nicos —televisi?n y radio comerciales— y que ?stos sean asignados por la autoridad electoral de manera equitativa.
Lo anterior para que no sea el gasto mayor o menor en la compra de tiempos lo que determine la mayor o menor presencia de las alternativas electorales que se ofrezcan a la ciudadanía al trav?s de esos medios. Así se tendrían campa?as equitativas y se lograría una reducci?n sustancial de los tiempos y las erogaciones públicas —y en su caso privadas— en las campa?as electorales.
Por otro lado, y tambi?n en relaci?n con la cuesti?n electoral, debe legislarse para prohibir que en la publicidad que se hacen las dependencias oficiales al trav?s de los medios de informaci?n —televisi?n, radio, prensa escrita— aparezcan im?genes y nombres de funcionarios, que si bien pudieron haber participado en la promoci?n o ejecuci?n de algún programa o proyecto público, no hicieron sino cumplir con su obligaci?n y en su caso, con un mandato ciudadano, pues fue irritante y ofensivo en las precampa?as, como creo te consta, ver c?mo candidatos o precandidatos de los tres partidos de mayor presencia nacional, despilfarraron a lo largo del sexenio y hasta que dejaron sus cargos, dineros públicos para su personal promoci?n político-electoral.
Es necesario comprometerse con reformar la reciente y vergonzosamente aprobada Ley de Radio y Televisi?n, recuperando para el Ejecutivo la capacidad de normar la operaci?n de los medios de informaci?n electr?nicos con sentido de servicio público y de equidad, abriendo las posibilidades, a partir de los avances tecnol?gicos en la materia, de otorgar nuevas concesiones a instituciones de educaci?n superior, gobiernos estatales y municipales, organizaciones culturales y comunitarias y sociedades comerciales sin vínculos con los medios ya en operaci?n.
Es ya oportuno tambi?n convocar a la revisi?n, con sentido y procedimientos democr?ticos, de las bases y los t?rminos de nuestro pacto federal.
De esa revisi?n habr? de surgir la nueva Constituci?n que contenga la estructura y competencias de la Federaci?n, los estados, los municipios y de los tres poderes de la Uni?n, que considere los derechos ya ganados por los mexicanos, sus nuevos derechos y los procedimientos para que el ciudadano o las colectividades hagan exigible su ejercicio frente al Estado.
Una que est? concebida visualizando la presencia de nuestro país en el mundo globalizado, que establezca los cauces para el tr?nsito de una democracia representativa plena, aún por alcanzarse, a una democracia de amplia participaci?n social, así como los mecanismos de consulta ciudadana, iniciativa popular y de revocaci?n de los mandatos, entre otras cuestiones.
Lo que hasta aquí te he expuesto son algunas de las razones que a mi juicio determinaron el número de votos que obtuvo Andr?s Manuel el 2 de julio. Por estas mismas razones no creo, contra lo que tú has declarado, que mi ausencia de los actos públicos de la campa?a haya provocado una dram?tica disminuci?n de las preferencias electorales a favor de la coalici?n. Seguir argumentando m?s sobre estas cuestiones, sería entrar a un terreno est?ril de especulaciones.
•••
Yendo a otros temas, me preocupa profundamente la intolerancia y satanizaci?n, la actitud dogm?tica que priva en el entorno de Andr?s Manuel para quienes no aceptamos incondicionalmente sus propuestas y cuestionamos sus puntos de vista y sus decisiones, pues con ello se contradicen principios fundamentales de la democracia, como son el respeto a las opiniones de los dem?s y la disposici?n al di?logo.
Me preocupa, asimismo, que esas actitudes se est?n dando dentro del PRD y en sus cuadros dirigentes, pues se inhibe el an?lisis y la discusi?n de ideas, propuestas y alternativas entre compa?eros, m?s all? de que esa cerraz?n se extiende tambi?n a lo que pueda llegar de afuera del partido; que la conducci?n política y las decisiones tomadas despu?s del 2 de julio, como el bloqueo de Madero, Ju?rez y el Paseo de la Reforma —excluyo la ocupaci?n de la plancha del Z?calo— se est?n traduciendo en p?rdidas y desgaste del movimiento democr?tico en lo general y del PRD en lo particular.
Me preocupan los cambios contradictorios de línea política: a un medio de informaci?n norteamericano Andr?s Manuel le declar? no ser de izquierda, cuando había declarado serlo a lo largo de precampa?a y campa?a. Por otro lado, el 10 de agosto pasado se public? en La Jornada una entrevista que hiciste a Andr?s Manuel en la que preguntaste: “Si llegaras a la Presidencia, ¿tendrías que moderarte?”.
A lo que respondi?: “Si, la instituci?n te lo exige, yo lo haría. Es m?s, durante la campa?a y hasta ahora no he dicho cosas que pienso sobre mi país, porque me he autolimitado, porque mi rol es hasta ahora uno.Una vez que se resuelva este asunto [el conflicto poselectoral], ya veremos.
Pero muchas cosas me las guard? porque uno tiene que actuar de una manera cuando es candidato y, desde luego, actuar de otra manera cuando se es Presidente, y de otra manera como dirigente de resistencia social. Pero en cualquier circunstancia uno tiene que mantener sus principios. Es nada m?s un asunto de matices, de moderaci?n”.
¿Por qu? entonces guardarse de fijar posiciones y hacer propuestas, cuando era precisamente en su calidad de candidato a la Presidencia cuando se tenían que hacer definiciones que atrajeran con lealtad y orientaran con rectitud el voto de la ciudadanía? ¿No es principio b?sico de un comportamiento leal y democr?tico actuar con transparencia y hablar con la verdad? ¿C?mo lo explicas tú?
En reciente documento suscrito por Andr?s Manuel se plantea que la convenci?n que ?l ha convocado para celebrarse el 16 de septiembre “decida si el ?rgano de gobierno y quien lo represente, se instale y tome posesi?n formalmente el 20 de noviembre o el primero de diciembre de 2006”.
Aquí me surge la siguiente pregunta: si se considera que el gobierno actual ha quebrantado ya el orden constitucional ¿para qu? esperar al 20 de noviembre o al 1 de diciembre, por qu? no empezar por desconocer a la administraci?n en funciones, como sucedi? cuando el movimiento constitucionalista encabezado por el Primer Jefe Venustiano Carranza desconoci? al gobierno usurpador de Huerta, a los poderes Legislativo y Judicial y a los gobiernos estatales que no acataran el Plan de Guadalupe?
No pienso que así deba procederse. Hacerlo sería un craso error, de altísimo costo para el PRD y para el movimiento democr?tico en su conjunto. Por el contrario, estoy de acuerdo con la sensatez y sabiduría de Luis Villoro, que en un artículo reciente dice que la discusi?n de un proyecto nuevo de naci?n requiere de tiempo para su debate y no puede aprobarse en un acto declaratorio en el Z?calo, al calor de un discurso, pues haría falta por lo menos la consulta y la anuencia de delegados de toda la República.
Es decir, agrego yo, de un amplio proceso de an?lisis y discusi?n, que en funci?n de un proyecto de naci?n construido colectivamente en la pluralidad y mediante procedimientos democr?ticos, desemboque en la elaboraci?n de una nueva norma constitucional.
Villoro expresa tambi?n que “muchos no podemos estar de acuerdo con nombrar un nuevo presidente en rebeldía. Esto rompería, aunque s?lo fuera simb?licamente, el orden constitucional. Para sostener una amplia y permanente oposici?n lo que menos necesitamos son actos provocadores.
Lo que sí es necesario, pienso yo con muchos conciudadanos, es caminar hacia la paulatina realizaci?n de un nuevo proyecto de naci?n para el porvenir cercano… Un proyecto de oposici?n podría seguir ciertas ideas regulativas: una nueva ley electoral; una nueva legislaci?n sobre los derechos de los pueblos indígenas; resistencia contra la privatizaci?n de los recursos naturales; lucha contra la corrupci?n; ampliaci?n de la educaci?n en todos sus niveles; lucha para disminuir radicalmente la desigualdades econ?micas y sociales. Una izquierda nueva podría aglutinarse, sin perder diferencias, en las líneas de un proyecto semejante”.
Como ves, con esta larga carta lo que hago es defender el derecho a disentir, a pensar diferente, a pensar que cuando se ha impedido ha conducido a dictaduras, opresi?n, represi?n, sectarismos e intolerancia, que estoy cierto, ni tú ni yo queremos ver en nuestro país.
Muy atentamente
Cuauht?moc C?rdenas Sol?rzano
Elena:
En la edici?n del diario La Jornada (p?gina 😎 del 10 de septiembre aparece una nota encabezada “Marcos y C?rdenas no apoyaron a AMLO por envidia”, en la cual se te atribuye, entrecomillada, la siguiente expresi?n: “Si estos tres personajes [en el texto de la nota se agrega a Patricia Mercado] se hubieran sumado, si no se hubieran echado para atr?s, no habría la menor duda del triunfo de L?pez Obrador, pero no lo hicieron por envidia”.
No me corresponde hablar de las razones de Patricia Mercado ni del subcomandante Marcos para haber adoptado las posiciones que adoptaron frente al proceso electoral reciente, pero puedo asegurarte que no fue la envidia lo que los motiv? a actuar como lo hicieron, sino que, entre otras cosas, s?lo ejercieron su derecho a pensar diferente.
En lo que a mí respecta, tu talento y trayectoria me obligan a darte una respuesta, obligadamente larga, de porqu? no particip? en la campa?a de la coalici?n Por el Bien de Todos ni participo en la Convenci?n Nacional Democr?tica, que empieza por decirte que la envidia no ha tenido lugar hasta ahora en mi conducta, ni pública ni privada, y que nunca me he echado para atr?s frente a los compromisos que he asumido a lo largo de una ya larga vida.
Con Andr?s Manuel he compartido por a?os prop?sitos y episodios importantes de la lucha por la democracia en nuestro país. Nunca exigimos incondicionalidad ni subordinaci?n en nuestra relaci?n. El trato en los muchos encuentros de los dos, puedo decirte, ha sido cordial y respetuoso.
Mis desacuerdos o desencuentros con ?l no son de car?cter personal. Las diferencias que existen entre ambos son relativas a las formas de hacer y entender la política y sobre algunos aspectos program?ticos, acentuadas, ciertamente, cuando se trata como hoy de los destinos del país y a partir de que se iniciara el proceso que debía conducir a la pasada elecci?n del 2 de julio y respecto al cual ambos definimos con anticipaci?n y públicamente nuestras posiciones frente al país y a la ciudadanía, ?l a trav?s de sus “20 puntos”, sus “50 puntos” y del libro Un proyecto alternativo de naci?n, yo mediante la publicaci?n de Un M?xico para todos, de autoría colectiva. Aun con esas diferencias, mi voto fue por todos los candidatos de la Coalici?n, como en su momento lo hice público.
Una de las discrepancias que resaltaría de esas publicaciones es con relaci?n al juicio que hace, sin mencionar nombres, de la digna y firme defensa del principio de no intervenci?n y de la paz que hizo Adolfo Aguilar Zinser como miembro del Consejo de Seguridad de la Organizaci?n de las Naciones Unidas.
Al respecto, Andr?s Manuel escribi?: “Despu?s del triunfo de Vicente Fox, nuestra política exterior se ha conducido con desmesura. El resultado m?s notorio ha sido la afanosa intervenci?n en el Consejo de Seguridad de la Organizaci?n de las Naciones Unidas (ONU) que en la pr?ctica s?lo vino a complicar aún m?s nuestra situaci?n internacional”, lo que me lleva necesariamente a preguntar si la política exterior de M?xico debe plegarse incondicionalmente a la de Estados Unidos con el fin de no complicarse y olvidarse entonces de la defensa de los principios, de tomar decisiones soberanas en funci?n de los intereses del país y de la dignidad misma de la naci?n, que gobierno y ciudadanos estamos obligados a respetar y a hacer valer.
Se dice tambi?n en ese proyecto: “Los sue?os de ver a M?xico como gran protagonista en el concierto de las naciones son s?lo eso: espejismos protag?nicos para alimentar ambiciones personales que nada tienen que ver con el país real”, lo que me lleva a pensar que se quieren desconocer los logros de la política exterior mexicana como, entre otros, la aprobaci?n por amplísima mayoría de la Carta de Derechos y Deberes Econ?micos de los Estados, el reconocimiento del derecho de los Estados a su mar patrimonial o la participaci?n en el Grupo Contadora para lograr la pacificaci?n de Centroam?rica, que implicaron el despliegue de una gran actividad —y si se quiere llamar protagonismo— de la diplomacia mexicana.
Encuentro como una grave omisi?n de un candidato presidencial no tomar posiciones claras y públicas respecto a cuestiones importantes, tanto del momento como con consecuencias hacia adelante.
Puedo citarte los casos siguientes respecto a los cuales Andr?s Manuel no se pronuncia todavía y que quienes consideramos prioritaria la lucha por el rescate y ejercicio pleno de la soberanía y por la cabal vigencia de un Estado de Derecho estimamos fundamentales: no ha habido una toma de posici?n en relaci?n a los contratos de servicios múltiples de Petr?leos Mexicanos; tampoco respecto a la ilegal prisi?n y la extradici?n hace unas cuantas semanas de seis ciudadanos vascos.
Sobre la iniciativa Sensenbrenner, que de llevarse a la pr?ctica vulnerar? los derechos de miles o millones de mexicanos en exilio forzado en Estados Unidos; la mayor y excesiva militarizaci?n de la frontera común del lado norteamericano, que constituye, sin lugar a dudas, un acto inamistoso hacia M?xico; la iniciativa del Área de libre comercio de las Am?ricas del presidente Bush y la propuesta alternativa de promover un acuerdo continental de desarrollo.
La iniciativa de ley de sociedades de convivencia, bloqueada en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal en los primeros tiempos de su gesti?n; la falta de tacto y de oficio diplom?tico en las relaciones del gobierno mexicano con los gobiernos y Jefes de Estado de Cuba, Venezuela, Argentina y Bolivia.
Reconocer?s que en el círculo de colaboradores cercanos de Andr?s Manuel se encuentran algunos de los que instrumentaron el fraude electoral y la imposici?n en 1988 desde el gobierno, el Partido Revolucionario Institucional, la C?mara de Diputados y la Comisi?n Federal Electoral, que impuso la banda presidencial a Carlos Salinas el 1 de diciembre de 1988.
Adem?s, el que instrument? la privatizaci?n del Canal 13 de la televisi?n; el que ha declarado que el proyecto econ?mico de Andr?s Manuel es el mismo que el de Carlos Salinas; el que pretendi? promover la reelecci?n de ?ste. Pero a ninguno, que se sepa, ha pedido Andr?s Manuel explicaci?n sobre su cambio de piel política y ninguno la ha dado públicamente.
Este mismo grupo es el que ahora, con algunas adiciones, acompa?a a Andr?s Manuel en sus nuevos proyectos y el de quienes podría pensarse que formarían parte de su gobierno, que no sería por sus antecedentes y falta de deslindes, un gobierno identificado con los principios y las luchas del PRD y de manera m?s amplia con aquellos de la izquierda mexicana.
S?lo para argumentar sobre uno de los casos: de seguirse la política econ?mica del salinato, se proseguiría con la enajenaci?n del patrimonio estrat?gico de la naci?n y con el desmantelamiento de la planta productiva, se pondría en pr?ctica una política entreguista en lo econ?mico y de subordinaci?n en lo político, se profundizaría el desastre productivo y social del campo mexicano, se mantendría acrecentado el flujo migratorio masivo hacia Estados Unidos y se haría cada vez m?s agudo el proceso de concentraci?n de la riqueza en pocas manos.
Por otra parte, no se podr? decir que no manifest? oportuna y públicamente mi desacuerdo con la postulaci?n por parte de la coalici?n Por el Bien de Todos, de la que el Partido de la Revoluci?n Democr?tica fue el eje, de candidatos con posiciones públicas contrarias a los principios del PRD, que nunca se deslindaron de sus pasados políticos ni han explicado las razones de su traslado al PRD o c?mo concilian un pasado antag?nico con los principios del PRD al haber aceptado una candidatura de ?ste, que no los representa por sus trayectorias y posiciones políticas públicas.
Ahí est?n, como muestra, algunos que fueron candidatos y otros que ya son legisladores en funciones. En este caso, voces como la mía y las de muchos otros que s?lo demandaban congruencia, fueron simplemente ignoradas.
•••
En los últimos días de mayo hice público un documento a trav?s del diario La Jornada denominado “Viendo hacia adelante: un camino democr?tico y progresista para M?xico”, en el cual planteaba algunas cuestiones que me parece fundamental que se lleven a la pr?ctica en el pr?ximo sexenio, que pudieran ser consideradas por los candidatos entonces en campa?a.
No merecieron la mínima observaci?n, ni en sentido negativo ni en positivo, por parte del candidato de la coalici?n y la misma actitud de ignorar críticas, discrepancias e incluso planteamientos coincidentes con su línea política recibieron muchos de aquellos que por largo tiempo han militado en el campo progresista.
Digo en ese documento —y te lo reitero ahora— que al no haberse dado relevancia a la presentaci?n y discusi?n de propuestas y compromisos por parte de los candidatos a lo largo de los meses de campa?a, se hace necesario insistir en pensar y discutir el país que queremos, por encima de todo y antes que nada, así como en cambiar radicalmente la forma de hacer política, subordin?ndola a un proyecto de país y no a la simple ambici?n de poder o a la toma coyuntural de decisiones.
Entre las cuestiones b?sicas que no se discutieron en el ir y venir de las campa?as estuvo la continuidad de la reforma electoral, que despu?s del 2 de julio y ante los serios cuestionamientos que se han venido haciendo a la calidad del proceso electoral se ve aún m?s urgente, ya que a pesar de los muchos cambios que ha sufrido la legislaci?n correspondiente, continúa inconclusa.
La gente reclama reducir y transparentar los gastos de las campa?as; reclama que se llame a las cosas por su nombre, empezando porque las supuestas precampa?as se reconozcan como campa?as en la ley y en los c?mputos de gastos y tiempos electorales; reclama abrir la posibilidad de candidaturas ciudadanas que no tengan que pasar necesariamente por la aprobaci?n y gesti?n de los partidos políticos.
Adem?s, facilitar el registro de nuevos partidos políticos, sin que el registro represente acceso autom?tico a la asignaci?n de dineros públicos; restituir en la ley la figura de las candidaturas comunes; reunir en no m?s de dos momentos dentro de un sexenio, los procesos electorales federales, estatales y municipales; y establecer las dos vueltas en las elecciones, tanto presidenciales como legislativas.
En materia de reforma electoral, la medida m?s efectiva, aquella donde se encuentra la principal respuesta a las exigencias populares, la reforma m?s de fondo es hacer equitativos los tiempos en los que partidos y candidatos tengan acceso a los medios electr?nicos de comunicaci?n, así como acotar los periodos en los que pueda hacerse propaganda dirigida al público, prohibi?ndose a partidos, candidatos y particulares comprar tiempos en los medios electr?nicos —televisi?n y radio comerciales— y que ?stos sean asignados por la autoridad electoral de manera equitativa.
Lo anterior para que no sea el gasto mayor o menor en la compra de tiempos lo que determine la mayor o menor presencia de las alternativas electorales que se ofrezcan a la ciudadanía al trav?s de esos medios. Así se tendrían campa?as equitativas y se lograría una reducci?n sustancial de los tiempos y las erogaciones públicas —y en su caso privadas— en las campa?as electorales.
Por otro lado, y tambi?n en relaci?n con la cuesti?n electoral, debe legislarse para prohibir que en la publicidad que se hacen las dependencias oficiales al trav?s de los medios de informaci?n —televisi?n, radio, prensa escrita— aparezcan im?genes y nombres de funcionarios, que si bien pudieron haber participado en la promoci?n o ejecuci?n de algún programa o proyecto público, no hicieron sino cumplir con su obligaci?n y en su caso, con un mandato ciudadano, pues fue irritante y ofensivo en las precampa?as, como creo te consta, ver c?mo candidatos o precandidatos de los tres partidos de mayor presencia nacional, despilfarraron a lo largo del sexenio y hasta que dejaron sus cargos, dineros públicos para su personal promoci?n político-electoral.
Es necesario comprometerse con reformar la reciente y vergonzosamente aprobada Ley de Radio y Televisi?n, recuperando para el Ejecutivo la capacidad de normar la operaci?n de los medios de informaci?n electr?nicos con sentido de servicio público y de equidad, abriendo las posibilidades, a partir de los avances tecnol?gicos en la materia, de otorgar nuevas concesiones a instituciones de educaci?n superior, gobiernos estatales y municipales, organizaciones culturales y comunitarias y sociedades comerciales sin vínculos con los medios ya en operaci?n.
Es ya oportuno tambi?n convocar a la revisi?n, con sentido y procedimientos democr?ticos, de las bases y los t?rminos de nuestro pacto federal.
De esa revisi?n habr? de surgir la nueva Constituci?n que contenga la estructura y competencias de la Federaci?n, los estados, los municipios y de los tres poderes de la Uni?n, que considere los derechos ya ganados por los mexicanos, sus nuevos derechos y los procedimientos para que el ciudadano o las colectividades hagan exigible su ejercicio frente al Estado.
Una que est? concebida visualizando la presencia de nuestro país en el mundo globalizado, que establezca los cauces para el tr?nsito de una democracia representativa plena, aún por alcanzarse, a una democracia de amplia participaci?n social, así como los mecanismos de consulta ciudadana, iniciativa popular y de revocaci?n de los mandatos, entre otras cuestiones.
Lo que hasta aquí te he expuesto son algunas de las razones que a mi juicio determinaron el número de votos que obtuvo Andr?s Manuel el 2 de julio. Por estas mismas razones no creo, contra lo que tú has declarado, que mi ausencia de los actos públicos de la campa?a haya provocado una dram?tica disminuci?n de las preferencias electorales a favor de la coalici?n. Seguir argumentando m?s sobre estas cuestiones, sería entrar a un terreno est?ril de especulaciones.
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Yendo a otros temas, me preocupa profundamente la intolerancia y satanizaci?n, la actitud dogm?tica que priva en el entorno de Andr?s Manuel para quienes no aceptamos incondicionalmente sus propuestas y cuestionamos sus puntos de vista y sus decisiones, pues con ello se contradicen principios fundamentales de la democracia, como son el respeto a las opiniones de los dem?s y la disposici?n al di?logo.
Me preocupa, asimismo, que esas actitudes se est?n dando dentro del PRD y en sus cuadros dirigentes, pues se inhibe el an?lisis y la discusi?n de ideas, propuestas y alternativas entre compa?eros, m?s all? de que esa cerraz?n se extiende tambi?n a lo que pueda llegar de afuera del partido; que la conducci?n política y las decisiones tomadas despu?s del 2 de julio, como el bloqueo de Madero, Ju?rez y el Paseo de la Reforma —excluyo la ocupaci?n de la plancha del Z?calo— se est?n traduciendo en p?rdidas y desgaste del movimiento democr?tico en lo general y del PRD en lo particular.
Me preocupan los cambios contradictorios de línea política: a un medio de informaci?n norteamericano Andr?s Manuel le declar? no ser de izquierda, cuando había declarado serlo a lo largo de precampa?a y campa?a. Por otro lado, el 10 de agosto pasado se public? en La Jornada una entrevista que hiciste a Andr?s Manuel en la que preguntaste: “Si llegaras a la Presidencia, ¿tendrías que moderarte?”.
A lo que respondi?: “Si, la instituci?n te lo exige, yo lo haría. Es m?s, durante la campa?a y hasta ahora no he dicho cosas que pienso sobre mi país, porque me he autolimitado, porque mi rol es hasta ahora uno.Una vez que se resuelva este asunto [el conflicto poselectoral], ya veremos.
Pero muchas cosas me las guard? porque uno tiene que actuar de una manera cuando es candidato y, desde luego, actuar de otra manera cuando se es Presidente, y de otra manera como dirigente de resistencia social. Pero en cualquier circunstancia uno tiene que mantener sus principios. Es nada m?s un asunto de matices, de moderaci?n”.
¿Por qu? entonces guardarse de fijar posiciones y hacer propuestas, cuando era precisamente en su calidad de candidato a la Presidencia cuando se tenían que hacer definiciones que atrajeran con lealtad y orientaran con rectitud el voto de la ciudadanía? ¿No es principio b?sico de un comportamiento leal y democr?tico actuar con transparencia y hablar con la verdad? ¿C?mo lo explicas tú?
En reciente documento suscrito por Andr?s Manuel se plantea que la convenci?n que ?l ha convocado para celebrarse el 16 de septiembre “decida si el ?rgano de gobierno y quien lo represente, se instale y tome posesi?n formalmente el 20 de noviembre o el primero de diciembre de 2006”.
Aquí me surge la siguiente pregunta: si se considera que el gobierno actual ha quebrantado ya el orden constitucional ¿para qu? esperar al 20 de noviembre o al 1 de diciembre, por qu? no empezar por desconocer a la administraci?n en funciones, como sucedi? cuando el movimiento constitucionalista encabezado por el Primer Jefe Venustiano Carranza desconoci? al gobierno usurpador de Huerta, a los poderes Legislativo y Judicial y a los gobiernos estatales que no acataran el Plan de Guadalupe?
No pienso que así deba procederse. Hacerlo sería un craso error, de altísimo costo para el PRD y para el movimiento democr?tico en su conjunto. Por el contrario, estoy de acuerdo con la sensatez y sabiduría de Luis Villoro, que en un artículo reciente dice que la discusi?n de un proyecto nuevo de naci?n requiere de tiempo para su debate y no puede aprobarse en un acto declaratorio en el Z?calo, al calor de un discurso, pues haría falta por lo menos la consulta y la anuencia de delegados de toda la República.
Es decir, agrego yo, de un amplio proceso de an?lisis y discusi?n, que en funci?n de un proyecto de naci?n construido colectivamente en la pluralidad y mediante procedimientos democr?ticos, desemboque en la elaboraci?n de una nueva norma constitucional.
Villoro expresa tambi?n que “muchos no podemos estar de acuerdo con nombrar un nuevo presidente en rebeldía. Esto rompería, aunque s?lo fuera simb?licamente, el orden constitucional. Para sostener una amplia y permanente oposici?n lo que menos necesitamos son actos provocadores.
Lo que sí es necesario, pienso yo con muchos conciudadanos, es caminar hacia la paulatina realizaci?n de un nuevo proyecto de naci?n para el porvenir cercano… Un proyecto de oposici?n podría seguir ciertas ideas regulativas: una nueva ley electoral; una nueva legislaci?n sobre los derechos de los pueblos indígenas; resistencia contra la privatizaci?n de los recursos naturales; lucha contra la corrupci?n; ampliaci?n de la educaci?n en todos sus niveles; lucha para disminuir radicalmente la desigualdades econ?micas y sociales. Una izquierda nueva podría aglutinarse, sin perder diferencias, en las líneas de un proyecto semejante”.
Como ves, con esta larga carta lo que hago es defender el derecho a disentir, a pensar diferente, a pensar que cuando se ha impedido ha conducido a dictaduras, opresi?n, represi?n, sectarismos e intolerancia, que estoy cierto, ni tú ni yo queremos ver en nuestro país.
Muy atentamente
Cuauht?moc C?rdenas Sol?rzano
¿qu?ye que le esplique mi pejejito o con esto tiene?
take monkey your banana


<br /><br />Einsten tambíen era del este






